Dos semanas consecutivas venciendo en el tie-break no es bueno para nuestros corazones.
Ocurrió en Benidorm y volvió a suceder el pasado sábado en casa. Al final, cuando ganas el tie-break, merece la pena el esfuerzo … pero, qué mal se pasa: en el banquillo, en la cancha, en la grada, en casa esperando una llamada de teléfono …
Esta semana, tenemos en Miranda un hueso muy duro de roer. Ahora mismo dabamos por bueno el sufrimiento de ganar 2-3 … y si eso es mucho pedir, un 3-2 , que este año también da puntos.
